MANTENERNOS A FLOTE

lunes, 28 de julio de 2025 a las 12:00 AM Publicación

En un cáliz envenenado se está convirtiendo la férrea y obstinada postura ideológica empeñada en ir en contra de la extracción, producción y uso de combustibles fósiles como el petróleo y el gas natural. Con argumentos carentes de solidez, se ha ido debilitando el papel de los hidrocarburos en las exportaciones, la inversión extranjera y los impuestos, disminuyendo la generación de recursos que necesita el fisco y arriesgando la seguridad energética.

La vertiginosa caída de las exportaciones nacionales da cuenta de las fallas que presenta la actual estrategia de diversificación de la canasta exportadora, que busca menguar la participación del grupo de combustibles y productos de las industrias extractivas, sin que exista la posibilidad de reemplazar, de un momento a otro, los ingresos que esta industria le aporta a la Nación.

Durante el pasado mes de abril, las exportaciones colombianas registraron una caída de 6,5 % en relación con el mismo mes de 2024, según información entregada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Una disminución asociada al descenso del 33 % en las ventas de los productos minero-energéticos, en el mes de abril de 2025 se exportaron US$942 millones en petróleo y derivados, lo que significó una reducción anual de 31,2 %, equivalente a US$428 millones. En cuanto a lo acumulado de enero a abril de este año, las exportaciones registraron una contracción del 11,4  %, es decir, menos de US$558 millones respecto al mismo periodo de 2024.

No hay que desconocer el importante crecimiento de otros productos como los agropecuarios, agroindustriales e industriales en la canasta exportadora. De acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, durante el primer trimestre de 2025, las exportaciones de bienes y servicios no minero-energéticos en Colombia alcanzaron los US $ 10.901 millones de dólares, un aumento del 17,05 % frente al mismo periodo de 2024. Un avance destacable, pero que no alcanza a suplir los ingresos corrientes de entre el 12 % y el 15 % que genera la industria petrolera para el país, con cerca del 40 % de las exportaciones totales.

Si bien existen distintos factores asociados a esta reducción en las exportaciones como la caída en los precios internacionales del barril de crudo, los atentados contra los oleoductos que se han presentado en los últimos meses y los bloqueos en distintas regiones, lo cierto es que la negativa a firmar nuevos contratos de exploración y explotación, los improvisados cambios en la política energética, las trabas en las licencias ambientales, así como la satanización de industria por parte del gobierno, y algunos funcionarios como la exministra Susana Muhamad, que será recordada como una de las responsables de frenar el desarrollo en Colombia, han debilitado al país, generando un decrecimiento en la renta petrolera y minera que golpea gravemente a los colombianos.

Estamos de acuerdo en que diversificar los productos y servicios es uno de los principales retos que tiene el país para mejorar su desempeño en el mercado internacional y dinamizar la economía nacional. Sin embargo, todavía hay que recorrer un largo camino para reemplazar las exportaciones de bienes y servicios diferentes a los hidrocarburos y minerales, el gobierno tiene que reconocer que aún necesitamos de la exploración, producción y exportación de hidrocarburos para mantener a flote la economía colombiana.

Publicado en:
Diario La República

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