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LA FRÁGIL ECONOMÍA Y EL CENTRALISMO

lunes, 27 de abril de 2020 a las 07:00 AM Columnas

Definitivamente son muchas las enseñanzas que nos está dejando esta crisis, a nivel espiritual, personal, familiar, social, político, de prevención, de la salud, entre muchos otros. Todos reconocemos que el mundo será diferente después de superar el Coronavirus pero está en nosotros el aprender y corregir los errores que se han visibilizado en medio de la pandemia.

En esta oportunidad quiero referirme a dos aspectos importantes de nuestro país que han quedado en evidencia en estos tiempos; el primero es la fragilidad de la economía y el segundo es el grave daño que nos ha causado el centralismo egoísta que gobierna en Colombia.

Si bien hay que reconocer la oportuna actuación del Gobierno Nacional para atender el avance de la pandemia con la implementación de políticas de confinamiento orientadas a la protección de la salud, hay que entender el importante efecto que estas medidas sanitarias han tenido y tendrán sobre nuestra economía.

La drástica disminución en el ritmo de crecimiento de la economía, que se venía proyectando con cifras favorables a inicio de este año, frenó el avance que estábamos teniendo y evidenció la fragilidad de nuestro sistema económico. Ahora estamos sufriendo los efectos de las deficiencias del sistema que tenemos; en el que la mayoría de los trabajadores están en dificultades por laborar de manera informal e independiente, en el que hay una clase media con alto riesgo de recaer en la pobreza, en el que las pequeñas y medianas empresas no tienen recursos para pagar sus nóminas y los compromisos pendientes.

La falta de diversificación de la producción nacional, el aumento del desempleo, la baja competitividad del aparato productivo, el volumen de las importaciones, la alta dependencia de las exportaciones mineras, la desindustrialización, entre otros, son realidades que están golpeando muy fuerte nuestra economía y en las que debemos trabajar para no volver a sufrir las consecuencias de estos errores que nunca se han corregido. Por ejemplo, no tener robustecidos sectores claves como la agricultura y la industria manufacturera nos está afectando en estos tiempos de crisis.

Una de los grandes retos que tenemos que asumir una vez superemos esta pandemia es la diversificación de nuestra producción nacional, somos un país con una economía basada más en servicios que en la producción de bienes, teniendo los recursos necesarios para potenciar la economía en todos los sectores productivos. Esta deficiencia nos ha hecho vulnerables ante la sorpresiva llegada del Covid-19, que está afectando profundamente sectores como el turismo.

Mientras que los expertos en economía realizan análisis, variables y estimaciones de los posibles escenarios de la crisis económica, con resultados de todo tipo, lo único que tenemos claro es que estamos ante una nueva realidad que nos exige un trabajo en equipo desde todos los frentes con nuevas acciones radicales enfocadas en la recuperación.

Otra enseñanza que nos deja la pandemia; es que el centralismo en Colombia nos está causando mucho daño. Desde decisiones que se toman sin mirar a las regiones hasta la concentración de los análisis de las pruebas que se realizan en las distintas ciudades, hemos sido una vez más testigos del centralismo que gobierna en el país.

Con la explosión de la pandemia, hemos visto como poco a poco se han ido relegando a las autoridades locales y se han centralizado las decisiones en el Gobierno Nacional, que tiene un gabinete que ignora las necesidades de las regiones, prueba de ello el Decreto 418 del Ministerio del Interior que limita la actuación de las autoridades locales y regionales.

Aunque esta discusión que no es nueva, ha resurgido en medio de esta crisis por las complicaciones y traumatismos que ha generado el centralismo, especialmente para municipios de quinta y sexta categoría que cuentan con pocos recursos y muchas necesidades, son estos los que más han denunciado la ausencia de las múltiples ayudas anunciadas por el Gobierno Nacional.

Si bien es cierto que en estos momentos hay que mantener la unidad y coordinación en las decisiones, no podemos aceptar que el centralismo profundice la ya grave crisis que estamos viviendo. Necesitamos que el Gobierno aterrice en las regiones todas las políticas y decretos que se están implementando para la contención de la pandemia, el centralismo está causando profundas afectaciones en las poblaciones más vulnerables.

Una vez superemos esta crisis, nuestro país debe repensar su modelo económico y la manera de descentralizar las decisiones. Debemos buscar la forma de aumentar los niveles de bienestar de las familias colombianas, eliminar la pobreza y el trabajo informal con un modelo económico sostenible, que aproveche y desarrolle la producción local en todos los sectores de la industria. Lo único bueno que nos deja este Covid-19 es que nos ha demostrado que el virus más letal son las decisiones que se toman con poco oxígeno en el cerebro e ignorando a todas las regiones, desde oficinas a 2.600 metros de altura.