Sin duda alguna, el 2026 será un año crucial para el futuro de los colombianos, no solo por los desafíos económicos, sociales, ambientales e institucionales que enfrenta el país, sino también porque será un año electoral en el que los ciudadanos tendrán la responsabilidad de decidir el rumbo político y legislativo de la Nación, en medio de un contexto local e internacional complejo, que exige líderes sensatos, responsables y comprometidos con el bienestar colectivo.
El restablecimiento de la seguridad ciudadana, el mejoramiento de la economía, el desarrollo sostenible, el fortalecimiento del campo, la salud, la educación, el medio ambiente, la seguridad energética, el deporte, la cultura, la participación ciudadana, la atención a la población vulnerable, la superación de la pobreza, la equidad y la justicia social, son temas de una agenda impostergable, que ha estado llena de obstáculos alrededor de la cual tenemos que hacer todas las sinergias posibles para sacar adelante.
Este año electoral representa una oportunidad clave para elevar el nivel del debate público y fortalecer nuestra democracia. Colombia necesita menos confrontación y más propuestas; menos promesas y más hechos, bajo el liderazgo de hombres y mujeres comprometidos con el fortalecimiento del andamiaje constitucional y legal. La consolidación de nuestra democracia solo será posible con el aporte que, desde el consenso y el disenso, empiecen a sumar las distintas fuerzas políticas para la construcción de una patria madura, que se reforme y se transforme para el bienestar de todos los colombianos, en un ambiente de convivencia pacífica, estabilidad institucional y sostenibilidad económica.
Colombia tiene condiciones geográficas, naturales, políticas, económicas, sociales y humanas para ser una sociedad ideal. Somos un país privilegiado por muchos motivos y razones. Contamos con recursos naturales y gente admirable; nuestra historia está plagada de ejemplos valiosos de la inteligencia y el talento en todas las artes, así como las actividades públicas y privadas. El gran desafío consiste en convertir ese potencial en oportunidades reales para todos, fortaleciendo las instituciones, promoviendo la equidad y construyendo un proyecto de Nación.
Como Senador de la República y hoy nuevamente candidato al Congreso, tengo como propósito dar continuidad a las leyes que he venido impulsando para el bienestar de los colombianos, entre ellas la ley de energías limpias y de transición energética, de acción climática, así como la ley que regula el uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos, iniciativas que apenas comienzan a mostrar los múltiples beneficios que aportarán al país. A través de un ejercicio democrático transparente, inclusivo y basado en ideas y resultados, seguiré enfocado en la defensa de los sectores más vulnerables y en la protección del medio ambiente, con un compromiso firme con el progreso y el bienestar de la sociedad colombiana.
La tarea que nos convoca este año es el compromiso y la responsabilidad con nuestro país. Con conciencia histórica, debemos remar hacia un mismo lado y ponernos de acuerdo entre todos para no abandonar el barco que transporta nuestros sueños y anhelos como Nación transformada y transformadora.